Creencias irracionales ¿Qué son y cómo detectarlas?

Aprende a conocer mejor cómo piensas

Raúl Pérez Cutillas

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¿Te has visto alguna vez en la siguiente situación o en una similar? Empieza el curso, o el año, una nueva temporada en la que iniciar esa actividad que podría ser yoga, costura, inglés… Digamos que es inglés. Pero, después de varios días pensando si formalizar la matrícula, te invade el desánimo porque viene a tu cabeza la creencia de ser incapaz de aprender un nuevo idioma, de lograr compatibilizar horarios, en definitiva, será imposible. Así que, decides no embarcarte en esa actividad que, al principio, te hubiera encantado realizar.

Si la respuesta es sí, te recomiendo que sigas leyendo el artículo porque te ayudará a identificar esos pensamientos que no te están ayudando a realizarte y avanzar.

El contenido de nuestras creencias determina, en gran medida, la forma en la que actuamos en la vida cotidiana y, además, influye, significativamente, en nuestro estado de ánimo. Una creencia es una verdad subjetiva que la persona considera real, sobre sí misma y su entorno. Podemos clasificarlas, según su funcionalidad, en racionales e irracionales.

Creencias racionales

Las creencias racionales son funcionales para la persona, se expresan en forma de preferencia, deseo, aceptación, flexibilidad o esperanza. Son demostrables y contienen argumentos lógicos. La creencia es racional porque ayuda a la salud emocional de la persona y permite un pensamiento funcional y adaptado. Por ejemplo: “Desearía ganar esta competición”; “me gustaría promocionar en mi trabajo”.

Creencias irracionales

Sin embargo, las creencias irracionales se manifiestan en forma de exigencia, condenación, intolerancia, dramatismo y extremismo. Con expresiones como debería de y tendría que la persona se evalúa, constantemente, de forma radical e incuestionablemente.

Este tipo de creencias no están basadas en la realidad de la situación, son incongruentes con el escenario que las ocasionó. El término irracional hace referencia a un argumento que no se basa en una evidencia empírica, se apoya en la fantasía o la superstición. Las personas irracionales suelen ser cerradas, inflexibles y juzgan o condenan a las que mantienen puntos de vista distintos.

A su vez, las creencias irracionales son factores importantes de problemas de salud. Dificultan la consecución de metas y objetivos; por ello, no es de extrañar que afecten, negativamente, a la autorrealización. Producen emociones poco sanas, son disfuncionales y conducen a conductas destructivas y dañinas para el bienestar subjetivo de la persona. Este malestar psicológico puede anteceder a distintos trastornos, como ansiedad y depresión. Además, están relacionadas con el incremento de experiencias de dolor, comportamientos alimentarios inadecuados y el incremento de consumo de alcohol.

La racionalidad y la irracionalidad conviven entre las creencias de las personas. Es por ello que, se puede tener el deseo irracional de ser el mejor en todo y el racional de querer ganar una competición en la que se está participando.

Las 8 formas de saber si nuestras creencias son irracionales:

1. Creencias radicales:

Cuando nos expresamos en términos de todo o nada y creemos que las cosas se clasifican en ambos extremos. Rechazando los puntos intermedios.” Tengo que ser el mejor en todo lo que hago”

2. Generalizaciones:

Cuando realizamos una conclusión general, basándonos en un acontecimiento concreto. De esta forma, hacemos juicios de valor sobre ciertas situaciones centrándonos, únicamente, en el resultado que obtuvimos en un acto que, además, no tiene por qué estar relacionado con la evaluación actual. “Huir de un conflicto es de cobardes y siempre hace que una persona no valga nada”.

3. Exageraciones:

Es lo que se conoce comúnmente como “hacer una montaña de un granito de arena”. La persona vive esta situación con gran angustia y pesar. Engrandece la situación, aunque esta sea poca cosa.” Si tu pareja no te da un beso una mañana es que ya no te quiere”.

4. Obsesivas:

Se repiten en nuestra mente de forma compulsiva. Esta obsesión invade nuestra vida en cualquier momento, generando malestar en el estado de ánimo. Es una forma de mortificarse constantemente por algún acontecimiento desagradable o sobre el que sentimos que hemos cometido un error y no lo aceptamos o alguna situación vivida que consideramos injusta. ”Las entrevistas de trabajo son muy importantes, y no dejo de pensar en cómo lo haré en la que tengo la próxima semana”.

5. Negativas:

Solo se ven los aspectos negativos de la situación, obviando los positivos. Esto provoca en la persona una interpretación de rechazo en la que los aspectos positivos pasan desapercibidos, aunque sean visibles y demostrables y, sin embargo, los negativos obtienen toda la atención. ”La gente, por norma general, es mala y egoísta”.

6. Rígidas:

Son incapaces de ver las cosas de otra forma, hay muy poca flexibilidad. Por lo tanto, se viven de forma tajante e indiscutible sin posibilidad de visualizar otras explicaciones. ”Solo hay una forma de hacer las cosas y es: bien hechas”.

7. Idealizadas:

Se realiza una visión del acontecimiento irreal o romántico. Basada en ideales preestablecidos que dirigen la información acorde a ellos. Por ejemplo, cuando nos enamoramos e idealizamos a esa persona, centrándonos en los aspectos positivos y cegados ante los negativos.” Me enamoraré de la persona perfecta”.

8. Poco científicas:

Se basan en la creencia y nada en la evidencia real. De esta forma, se distorsiona la realidad ajustándola a lo que creemos. ” Una pareja debe hacerlo todo juntos para ser felices”.

Identificar qué clase de creencia es la que se encuentra en nuestro pensamiento nos puede ayudar a afrontar la situación con más, y mejores, herramientas psicológicas. También, a desterrar mitos, idealizaciones y comportamientos perjudiciales para nuestra salud emocional. Las creencias disfuncionales pueden ser modificadas, pero con gran esfuerzo. No es fácil, es un trabajo diario y consciente, pero se puede entrenar.

8 formas de saber si tus creencias son irracionales